Bautizando Españoles

Este último mes ha sido muy gratificante aún en medio de la inestabilidad que vivimos por causa del COVID 19.
He tenido en privilegio de bautizar a tres personas, ellas son Loreto, Itai y Egoitz. Se trata de una mujer alicantina que es madre, un joven de las Islas Canarias y un adolescente alicantino de 17 años, en ese orden.
En las primeras semanas de llegar a España allá por el año 2005, sorprendentemente un hombre nos dijo que habíamos venido en vano, que los españoles no escucharían el evangelio de los labios de un sudamericano. Y no le juzgo, hasta cierto punto tenía razón. Pero Dios nos dio la gracia de sí ser oídos y más que oídos, que se creyera en nuestro mensaje y de esa forma alcanzamos numeroso fruto entre los españoles al punto de que varios de ellos son pastores hoy o líderes claves en sus iglesias. Esa unción confortó mucho nuestro corazón en tiempos de apremio y angustia y siempre fue una respuesta afirmativa ante la interrogante de si había valido la pena dejar todo en mi país para venir a España, de sí había valido la pena tantas penurias y pruebas familiares vividas en nuestro periplo misionero.
Cuando en el 2018 en mi viaje a Lima me encontré con la sorpresa de no tener mas un soporte económico para seguir con la misión en España, me sentí atrapado y creí que ya no sería posible regresar a la tierra en donde había fructificado tanto. Me dolía el corazón saber que tendría que abandonar iglesias que aún no estaban consolidadas y sobre todo a los pastores en formación, mis amados hijos espirituales. Me sentí atrapado en mi país, sin fuerzas, sin recursos y casi sin nada para poder volver a España. Sin embargo, sendas invitaciones a la conferencia anual de pastores de Chile en la ciudad de Temuco en donde fuimos invitados a predicar y a la Cumbre del College of Prayer en Atlanta nos señalaban que debíamos volver, que Dios nos quería en Europa. Pero ¿cómo? si ni siquiera tenía para arrendar un departamento en España para vivir. En oración, otra vez resonó en nuestra alma la voz de Dios. “Ve a Betania (Alicante), atrinchérate allí, que yo estaré contigo”. Por tanto, debía saltar otra vez al vacío, un nuevo salto de fe tenía que ser dado, debía confiar que los brazos del Señor nos esperaban. Otro salto más en mi larga ya carrera pastoral y misionera. Y así fue, de pronto una noticia que parecía muy triste se convirtió en el catalizador que nos empujó a salir y así nos fuimos de Perú en Mayo del 2019. Abordamos el avión con billetes regalados por un amigo que tenía millas acumuladas. El largo viaje desde Lima pasando por Guayaquil y Madrid antes de llegar a Alicante fue tan distinto a la primera vez que dejé Lima hacia España con mis hijos pequeños en el 2005. Ahora volvíamos solamente Patty y yo y toda la familia estaba dispersa, desperdigados entre Perú y España.
Llegamos hace dos años ya, en la Casa Betania, nos acomodamos como pudimos en dos habitaciones, empezábamos de nuevo en la humildad del pesebre. Había que estar allí para recibir la bendición, había que haber dado el paso de fe para que Dios hiciera lo suyo. Meses después, el Señor a través de una iglesia en la que nunca habíamos estado, empezó a sustentarnos de una forma generosa, maravillosa y sorprendente, luego se unieron otras, y de esa forma nos mostró una vez más que este era nuestro lugar y que aquí nos quería. Luego de dos años la red de iglesias de Vida y Familia se ha fortalecido y crecido, y las casas de Alicante están totalmente dedicadas al ministerio. La Casa Betania es una casa en donde viven misioneros, estudiantes de misiones y jóvenes que anhelan ser discipulados. La Casa Refugio, por fin se ha podido convertir en una casa de descanso pastoral y de misioneros que buscan un lugar tranquilo para reposar. Un regalo extra del Señor es tener el privilegio de pastorear una pequeña congregación en Alicante compuesta por europeos y sudamericanos. Una iglesia preciosa a la que vamos dando forma e identidad para que se conforme al resto de nuestras iglesias, según la visión que Dios nos dió: pasión misionera, amor por la santidad, ayuda a la familia.
De este modo, seguimos extendiendo la misión de Dios, agradecidos por todos los que apoyan y han apoyado este difícil pero bendecido ministerio. Hasta donde Dios nos permita seguiremos predicando y haciendo discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Soli Deo Gloria.

5 comentarios en “Bautizando Españoles”

  1. Miguel Angel Camporro Zubizarreta

    Mi amado pastor y amigo.
    Doy fe de vuestro valor y entrega por Cristo y su evangelio. Doy fe de SU fidelidad y bondad… Juntos (Cristo en vosotros) formáis un equipo fuerte que bendice y consolida vidas, familias, iglesias y una nación que agoniza en tinieblas.
    Aún queda un largo camino por recorrer, juntos somos más fuertes.
    Dios os bendiga amados.

  2. María Fernanda Herrera

    Gloria a Dios en medio de la situación la obra sigue su labor de ganar !. precioso ministerio Dios continúe bendiciendo sus vida y ministerios amados pastores un fuerte abrazo

  3. María Fernanda herrera

    Precioso testimonio pastores , su palabra cumpliendo en ustedes. Familia con mucho esfuerzo ,España es una tierra Preciosa y su palabra correrá como rio si nos decidimos a pagar el precio. por tanto Id y haced discípulos la gran comisión (mateo 28:16-20) feliz de haberles conocido

  4. Muchas Gracias Juan, por recordarnos que Dios es Fiel a los que El llama…(1 Tes. 5:24)…y que nuestro trabajo para El no es en vano…(1 Cor. 15:58) !!!

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